domingo, 16 de septiembre de 2012

#20


Estigmas

Creo que estoy a punto de realizar una mezcla terrible. Anduve masticando una idea en estos diez minutos. A decir verdad, lo vengo pensando desde anoche, cuando un conocido me planteó su angustia. Hoy por curiosidad leí el texto que escribió en su página web  y que tenía que ver con ese tema al parecer le angustia. Espero no se enoje si lee esto, si lo uso como musa y ejemplo en este instante de lo que voy a escribir.
Gente que se siente estigmatizada, que se esconde y demuestra desinterés cuando se habla de lo vano, de aquello que no vale. Claro, no vale nada seguir un canon estético; es vano hablar de ello, todo es relativo. La belleza es relativa, está en el ojo de quien la ve.
El problema es cuando se siente amenazado por eso en lo que demuestra aparente desinterés. Entonces resulta que sí tenía un valor lo vano. Dejarse llevar por lo que uno, dos o nadie dijo. Es una realidad, a todos nos importa lo que la gente piensa de nosotros, se preocupa de la primera impresión y de los posibles prejuicios.
¿Creerse feo es creerse maginado? Pensaba en Norbert Elías, esa distribución del poder, del modo en que ella se ejerce hacia ellos. Hoy día, y en términos políticos, diría que eso cambió empero sí es aplicable en este caso. Sentirse estigmatizado por lo que desinteresa. La retroalimentación entre éstos dos, guau… nunca lo había pensado así. Horrible pensar que los medios de comunicación fueron los encargados de estigmatizarte, puesto que ya dije la belleza está en el ojo de quien la ve.

Un par de consejos:
  •      Tomar las publicidades con humor. Pensar algo como: las publicidades son como los monarcas medievales: se creen con el poder absoluto (ponele…)
  •   Escuchar a la gente. Conocidos, desconocidos, todo vale. Ahí te das cuenta qué ve la gente, qué piensa y siente. Como se diferencian las tres apreciaciones y lo que realmente les importa.
  •  Ocupar la mente en actividades. Dejar a la mente en cautiverio no es la mejor opción cuando ocurre a menudo.
  •    Ser algo narcisista, hacer lo que más se disfruta. Si aún no se sabe qué se disfruta, nunca es tarde.
  • Liberar endorfinas, permitirse la risa. Está comprobado científicamente que liberar endorfinas reduce el nivel de estrés o pensamientos negativos y alarga una vida sana.
  •    No ser tremendista. Nada es de vida o muerte y si así lo fuera, “si el problema es imposible no hay problema”.

That’s all, hope you're happier.