domingo, 25 de septiembre de 2011

#12

Insomnio (parte dos: inspiración o algo así...)

Son las 4:00 am del mismo día que escribí el otro post (ver  #10). Voy a ser directa, porque generalmente le doy mucha vuelta al punto y temo aburrirlos estando en Chascomus y a mitad de camino. Voy a escribir sobre el “American Way of Life”. Advierto que si hay alguna mente atacada por este virus y quiere evitar el mal trago puede ir a juntarse con los floggers al Alto Rosario.
Bueno, este tema lo aprendí muy por arriba durante los cursillos de verano de la carrera que estudio ahora empero no voy a esperar a ser una licenciada para indignarme mientras lo escribo.
Primeramente y para quien no sepa de qué mierda hablo voy a explicar en una especie de “definición escueta”. El término surge como un estímulo indirecto de la globalización y en el cual, y tal cual se lo traduce, se intentan impregnar las pautas socioculturales estadounidenses en los extramuros de este país. Generalmente nos remontamos a los años ochenta o noventa, decenio olvidable caracterizado por la entrada “oficial” el paquete de políticas económicas neoliberales  pactadas bajo el Consenso de Washington y que responden al nuevo orden mundial; no obstante la influencia estadounidense nos remonta a la última posguerra mundial.
Un ejemplo casero: a mi mamá le gustaba ver películas de Brando… bueno a mí también pero me refiero a que aunque su argentinidad le tiraba, ningún argentino –salvo Pergollini y Sbaraglia- reemplazó algún “Stellaaaaaaaaaaaaa” del susodicho.
Es decir, mientras se disputó la guerra fría sólo a los intelectuales les daba estar con la URSS; para el resto garpaba “Star Wars” y “El Superagente 86” y dejar que, como decía Gramsci, los grandes grupos del poder nos manejaran e hicieran desear lo inalcanzable, haciéndonos inconscientes de la diferencia entre estratos antagónicos. Mejor voy a darle a esa persona el beneficio de la duda, digamos que tenía miedo a que los milicos lo hicieran desaparecer y aterrorizó a las generaciones que le siguieron, como la mía que sufre de “aculturación política” y ya se fue al otro extremo.
Te pegaría, sabelo.
Mejor arribo a una conclusión, me sale hablar de Trainspotting pero no lo haré. Ato los cabos sueltos y me dedico en otra ocasión a ese fenómeno. Abran los ojos y piensen en todo: la prenda con la insignia en inglés, la locura de las quinceañeras, la manía por escribir todo en inglés o hacer analogías a su estructura sintáctica, las publicidades con altos contenidos anglosajones, la obsesión por la industria hollywoodense o por programas estadounidenses (especialmente las series que me indican cuando reirme de algo que ni entiendo). No les digo que abandonen sus prácticas habituales, sólo que sean conscientes de ello.
Para demostrarles mi intento por no ser una hipócrita, Yo miré entre los trece y catorce años todos los capítulos de ”That 70s Show”, a pesar del aborrecimiento a las risitas estúpidas.
Con respecto a las remeras con estampas, no uso… bah, tengo dos en el placard; para salir: una de Jim Morrison y otra de un show de antro, cortesía de Lee… así que no me consta, mas no sobre el cine taquillero. Deben ser contados con los dedos de mi mano izquierda las películas taquilleras de  agrado. No quise ni salir a bailar para mis quinces, sólo iría a Disney con un palo para golpear a Goofy.
That’s all folks! (ahhhhh, cierto que hablábamos del American Way of Life, jijiji)