jueves, 24 de marzo de 2011

#9

Comiendo lo del fondo.

La cortina blanca, imperceptible y a lo lejos espesa refleja una angustia que éste jamás pudo saciar. La acción me impone límites, restringe mis sentidos, vulnera las defensas. Quizás esperó demasiado por lo que jamás llegaría, ese anhelo… la última página desgarrada, el final inconcluso, la crónica del aterrizaje forzoso e infructuoso. Que no lo sea, por favor, pues está en el camino de tierra, en bambalinas esperando esa fuerza… sólo con lo suyo llegó al medio de la nada. Pereza, negación, indecisión; no se lo puede permitir en este momento.


lunes, 21 de marzo de 2011

#8

¿Y eso se usa todavía?

El sujeto que vive en sociedad se caracteriza por relacionarse con otros individuos a partir de acciones sociales y otros hacia él y principalmente se lo distingue del sujeto que vive en comunidad dado que en el medio que se desenvuelve el primeramente mencionado juegan fuerzas exteriores en conjunto, a saber: poder y dominación. Asimismo; el poder como capacidad de oponer un mandato puede hacerse mediante el consenso o la coerción y, la dominación como probabilidad de obediencia a ese mandato puede tender a ser legítimo o legal.
La razón para una posmodernidad de imposiciones ajenas se halla precisamente en esta relación poder/dominación y define al individuo en cuanto al rol y el status social que el mismo tendrá. Éstos subsistemas sociales comprenden el que un actor social X sea (status) o actúe (rol) como un objeto con respecto a terceros –otros actores sociales-. El rol a menudo no permite ver el status adquirido puesto que la insaciabilidad del hombre es un muchos casos infinita, colocándose a sí mismo metas a futuro que sirven en el presente como un muro de expectativas –que le tapan a los demás y hasta a él mismo- de lo que en realidad es.
¿Se acuerdan de las tribus urbanas? Acá les tengo una que 
tal vez es la más antigua, la tribu urbana de la alta moda.
 La moda es concebida, desde un punto sociológico, como un hecho social que posee exterioridad en sí misma e impone coacción por medio de instituciones. Su resultado conlleva la constitución de la conciencia colectiva, junto con otros hechos sociales. En la contemporaneidad, este término (moda) figura el individualismo narcisista internalizado a la moral del sujeto como fuente de seducción y de status social logrado. Se encuentra una multiplicidad de modas empero la libertad de elección de una de ellas por parte del individuo es restringida pues debe elegirla entre los cánones estéticos establecidos, es decir, legitimados anteriormente y, por tanto, la cuestión personal se encuentra desplazada. La conciencia colectiva acepta las órdenes de las instituciones que avalan las opciones y se encarga a su vez de señalar aquello que no tiene razón de ser en su opinión.