sábado, 26 de noviembre de 2011

#15

Resumenón de cuatro meses, casi un Greatest Hits mío. (official copy)


(20/sept/2011)


Buenas, gentuza de primera que lee de reojo esto (lo creo así al menos, no me quiten la esperanza). No sé si les ha pasado, pero tengo miles de cosas para contar y como siempre la inspiración viene en momentos cuando aprieta el zapato (parciales/finales). De antemano pido disculpas por mi colgadez, ya no tengo excusas. Cada vez que hago una entrada le doy una refrescada, no las dejo en bruto (me puede el marote) y tiendo a mejorar la anterior; creo que no sale bien, mi persona ha ido en involución completa. La cpu se tildó, intenté resetear y nada, la misteriosa cajita mágica está rumbo al colapso mental. Siéntese en una cama Conrado, yo me acuesto con usté' y le cuento cómo vino la mano...
1) Cuasi colapso mental: intento salir pero las puertas están entornadas. Mi formación académica ha ido en pendiente negativa ya hace unos meses. No tengo ideas suicidas al respecto, aunque he llegado a cuestionarme el motivo de mi existencia casi diariamente por tal motivo.
2) Tengo serios problemas para insertarme y desarrollarme como individuo sociopolítico. (esto se remonta a la niñez, ha ido empeorando cuando creí tapaba el sol con un dedo). Por tales motivos comencé terapia psicológica, la necesito.
3) Me he enamorado por primera vez en mi puta vida. Creí nunca pasaría y allí está.
4) (Hoy) me definí sexualmente. Tenía mis sospechas pero mi adolescencia debía ser así, de continuar en esa incertidumbre paulatina.
5) Este colapso mental no vino solo, trajo aparejado un cambio en mi futuro: dejar de estudiar la lic. en Relaciones Internacionales por cuestiones que aluden a las expectativas académicas y las propias acerca de la carrera. Siento que retrocedí tres años mentalmente, pensando en qué podré desenvolverme correctamente de acuerdo a mi vocación: indecisa, temerosa y más pelotuda que de costumbre, para ser honestos.
6) Hoy compré e libro "Estilos Radicales" de Susan Sontag. Se me cae la barba sólo de verlo (agradezcan que aún se mantiene esa llama de seguir nutriéndome de pensadores sociales.

Pronto terminaré con esta saga de "Pánico y Locura in Rosario's City".

Kisses, beautiful people!

#14

18/noviembre/2010 - 14:47 (continuación de un relato extenso para arribar a las explicaciones que se merecen algunos).


Estoy estudiando la independencia venezolana. Tengo la radio prendida. Me digo a mí misma: vamos a cambiar Jeff Buckley, no es para esta cátedra... me siento nuevamente, luego de limpiar el baño (quehacer aborrecible si lo hay) y se escucha una canción de Lady Gaga a pesar que los oyentes había pedido a RATM, Gorillaz, Limp Bizkit y Crazy Town. Habiendo pedido semejantes bandas se elige a Lady Gaga.
Ahora yo me pregunto: ¿por qué esta mujer que nos da a entender que no sabe cantar con tanto sintetizador, que a duras penas puede bailar, con intentos descomunales es tan "existosa"?
Bueno, creo que Lady Gaga representa el intento desesperado de las discográficas  por vender un álbum. ¡Qué triste tener que buscar semejante espécimen para lograr su cometido! A ver Carlita, pone objetividad... eh, no puedo, me saca el saber que ni siquiera escribe una letra, es una inútil la pobre.
Me hace acordar un poco a Fort, un tipo que pierde plata al pagar para publicitar su inolvidable rostro y a pesar de su inutilidad para las cámaras.
Lamento si hiero a la gente que simpatiza por ella, aspirante a diva pop y demás títulos inventados.
Moraleja: estudiemos, leamos, formémonos como seres humanos. Digamos simplemente que NO a los boludos de turno, porque no son eternos mas los pensamientos que plasmemos sí. Los mejores son los que perduran y son recordados con aprecio (y hasta un poco de nostalgia). Cerremos bocas que nos tiran moscas a  nosotros, los receptores de los futuros gusanos.

sábado, 29 de octubre de 2011

#13

5:02 am: Enough.

Mientras planeo se me va la vida... ¡uh!, justo abrí el cuadernillo dos de la facultad. Planeo abrir sin mirar. Acabo en Teoría Sociológica y más precisamente en Weber. Leo y tengo escrito "acción - acción social, diferencias". Aclaro algo que parece una obviedad: una acción social involucra realizar con sentido mentado dicha acción sobreun tema particular y hacia otro sujeto.
O sea... si hago algo espontáneamente (como lo que cayera en esa hoja) y no involucra a nadie (estoy sola), sólo es una acción.
Intento adivinar la canción en la radio. Ah, Closer de Travis, claro... 
Perfilo a solterona, ¿cómo interpretar subjetivamente una canción de amor? mierda. Salí con alguien el año pasado. No me soportó como ser humano. A ver... tuve un novio (si lo fue, mmmmmm....) y duró menos de un mes. No los culpo, ellos también me aburrían como un clavo. No correspondido, uno sólo. Me dedicó "All My Love" de The Beatles, me lo tocó en el piano y me hice la dormida para no decirle nada. Me regaló "Rimas" de Bécquer y chocolates varios. Fue el único que me dijo me amaba, mierda...




Eso FUE una acción social, ahí tenes Weber, chupate esa mandarina.
5:27 am. Bueno, intentar dormir, ya me duele la mano... dos horas a levantarse y vivir entre gente y no pensándola.

domingo, 25 de septiembre de 2011

#12

Insomnio (parte dos: inspiración o algo así...)

Son las 4:00 am del mismo día que escribí el otro post (ver  #10). Voy a ser directa, porque generalmente le doy mucha vuelta al punto y temo aburrirlos estando en Chascomus y a mitad de camino. Voy a escribir sobre el “American Way of Life”. Advierto que si hay alguna mente atacada por este virus y quiere evitar el mal trago puede ir a juntarse con los floggers al Alto Rosario.
Bueno, este tema lo aprendí muy por arriba durante los cursillos de verano de la carrera que estudio ahora empero no voy a esperar a ser una licenciada para indignarme mientras lo escribo.
Primeramente y para quien no sepa de qué mierda hablo voy a explicar en una especie de “definición escueta”. El término surge como un estímulo indirecto de la globalización y en el cual, y tal cual se lo traduce, se intentan impregnar las pautas socioculturales estadounidenses en los extramuros de este país. Generalmente nos remontamos a los años ochenta o noventa, decenio olvidable caracterizado por la entrada “oficial” el paquete de políticas económicas neoliberales  pactadas bajo el Consenso de Washington y que responden al nuevo orden mundial; no obstante la influencia estadounidense nos remonta a la última posguerra mundial.
Un ejemplo casero: a mi mamá le gustaba ver películas de Brando… bueno a mí también pero me refiero a que aunque su argentinidad le tiraba, ningún argentino –salvo Pergollini y Sbaraglia- reemplazó algún “Stellaaaaaaaaaaaaa” del susodicho.
Es decir, mientras se disputó la guerra fría sólo a los intelectuales les daba estar con la URSS; para el resto garpaba “Star Wars” y “El Superagente 86” y dejar que, como decía Gramsci, los grandes grupos del poder nos manejaran e hicieran desear lo inalcanzable, haciéndonos inconscientes de la diferencia entre estratos antagónicos. Mejor voy a darle a esa persona el beneficio de la duda, digamos que tenía miedo a que los milicos lo hicieran desaparecer y aterrorizó a las generaciones que le siguieron, como la mía que sufre de “aculturación política” y ya se fue al otro extremo.
Te pegaría, sabelo.
Mejor arribo a una conclusión, me sale hablar de Trainspotting pero no lo haré. Ato los cabos sueltos y me dedico en otra ocasión a ese fenómeno. Abran los ojos y piensen en todo: la prenda con la insignia en inglés, la locura de las quinceañeras, la manía por escribir todo en inglés o hacer analogías a su estructura sintáctica, las publicidades con altos contenidos anglosajones, la obsesión por la industria hollywoodense o por programas estadounidenses (especialmente las series que me indican cuando reirme de algo que ni entiendo). No les digo que abandonen sus prácticas habituales, sólo que sean conscientes de ello.
Para demostrarles mi intento por no ser una hipócrita, Yo miré entre los trece y catorce años todos los capítulos de ”That 70s Show”, a pesar del aborrecimiento a las risitas estúpidas.
Con respecto a las remeras con estampas, no uso… bah, tengo dos en el placard; para salir: una de Jim Morrison y otra de un show de antro, cortesía de Lee… así que no me consta, mas no sobre el cine taquillero. Deben ser contados con los dedos de mi mano izquierda las películas taquilleras de  agrado. No quise ni salir a bailar para mis quinces, sólo iría a Disney con un palo para golpear a Goofy.
That’s all folks! (ahhhhh, cierto que hablábamos del American Way of Life, jijiji)

martes, 5 de julio de 2011

#11

Y ahora, un pequeño entremés...


Así, puesto que los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación; y puesto que hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismos, juzgué que yo estaba tan expuesto al error como otro cualquiera, y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativas; y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas, que hasta entonces habían entrado en mi espíritu, no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños.


René Descartes, Discurso del Método.


Comienzo de la paranoia.
Junio: Este libro lo leo en su totalidad hace casi un año y lo entiendo unas semanas antes de rendir Problemática del Conocimiento. Volándome los sesos una y otra vez, releo cada palabra de cada oración. La comprensión lectora real mas no formal comienza ahí, pues se tratan de oraciones largas y complejas. Cavilar de una semana a otra capítulos varios sobre el existencialismo es una bomba de tiempo para la masa encefálica. Cuando uno se encuentra leyéndolo en la cama, y piensa que tal vez no es esa siquiera una cama, es un vehículo de transporte hacia lo inimaginable, lo inimaginable por tratarse esas de realidades. Ver que jamás fue real, que estamos en esa matriz en donde los sueños son las mejores realidades y las pesadillas las que jamás vivirías en eso que decís “mundo”. Las ilusiones que te hacen proyectar sobre lo virtual. Cuando te programas despertar en medio del ciclo REM y ves que desconoces caras que te hablan como si te hubieran parido con sus propios cuerpos, te aconsejan como tus mejores amigos. Lo irreal se torna real, vivís lo que siempre quisiste o la peor de tus pesadillas. Muerte en el propio funeral, lecho de muerte anterior a la eutanasia. Veneno envenenado, sueño eterno… vida eterna.
Noviembre: cinco de la mañana de algún martes. Te das cuenta que ser colibrí no basta, que te sentís halcón, como lo harías en marzo, viendo a ese mosquito hacer su spin mientras moría en Raid. Te asomás al balcón­. Necesitas volar para comprobar que esas alas son un hecho. ¡NO CARLA, DESPERTÁ! Dedicale al Guillito This Love de Pantera. Llora consciente, date cuenta que estás usando el cerebro, baja a tierra… las ilusiones no valen por dos sobre este suelo. Nadie lo vale, nadie importa más que tu diablo. Llegas tarde y a la mitad pero como nada importa, el tiempo es inmutable… esas agujas no se mueven aunque les des un gran empujón. Cualquier factor contribuye al llanto y la risa en desmedida. El juego termina, lo sentís pero ese reloj no corre, mejor después lo hará y terminará. El día de la locura extrema se acerca, imprimís el comprobante para ir al sanatorio el resto del verano (pensalo bola, tienen aire acondicionado, dormirías mucho… no te olvides odias el verano y si salís antes de tiempo todavía valdrá ese plan de acá a cuatro años, consistente en vivir de noche por tres meses al menos). No entra nada, ni lo indispensable ni lo que te diga la radio. Tratas de sacarte de vos misma, empujando conceptos. La verdadero es que la puerta no se puede entornar siquiera está muy lejos de ello. Cerrás todo, el almacen, las cortinas, los sentimientos. ¿Para qué usar lo que no funciona temporariamente?

Ya fue, y que sea a su arbitrio. ¿¡Cuántas veces te quemaste con aceite de girasol!?


(Debí advertir sobre el contenido de la entrada #10. Miren lo que pasó nomás. Ahora están más avisados que mi “Advertencia de Contenido” del Sr. Blogger.)


viernes, 8 de abril de 2011

#10

Insomnio (parte uno)



Son las 3:29 am del 16 de noviembre. No puedo dormir, el estudio amenaza a mi cerebro con insomnio y sólo acepta una entrada en el blog o alguna foto en el fotolog (aunque ahora esté desconectada del mundo, en este cuarto piso). El cuarenta por ciento de la gente dice que ya pasaron de moda todas esas páginas, que son prácticamente obsoletas… es por eso creo que esa gente debe saber que para mí es una forma de descargarme con la realidad mediante divagaciones filosóficas (o algo así) y que mientras sea uno solo el que entre y lea mis escritos ya soy tremendamente feliz.

En este momentos estoy escuchando la radio y mientras le escapo a David Guetta y los Ratones Paranoicos pienso en la visita de los Black Eyed Peas a nuestro país y, por tanto, en la mutación como grupo. Creo que casi todos los conocemos por la canción pacifista con Justin Timberlake, canción que escuchamos hasta el hartazgo, probablemente tanto como Color Esperanza de Diego Torres. Bueno, les voy a pedir me den la mano así cruzamos la avenida y volvemos totalmente atrás. Antes que se uniera la “fergielicious” el trío hacía rap en antros de la costa oeste de EE.UU. He leído algunas de las letras de esos años pero a pesar de no ser brillantes se entendía la idea: estaban en contra de todo: los ricos, sus posesiones, la corrupción del país…
Ahora me pregunto: ¿Y qué carajo pasó en el medio? Hoy en día son una burla total de lo que fueron. Sus antiguos seguidores los odian profundamente, según entrevistas de un documental que ví sobre ellos hace muchos años, se vendieron por dinero y eso es imperdonable.
Ahora, según lo que yo pienso se me ocurren tres posibles respuestas:
A- Tienen que comer.
B- Les interesa ganar dinero a cualquier precio.
C- No creen en nada que valga la pena lo suficiente (tal como sus seguidores) como para componer algo con un poco de sentido o al menos una historia interesante, una historia de vida.
Creo que la respuesta más adecuada es B. Ser comercial me hace intuir que sus canciones no valen ni cinco centavos para mí mas millones de dólares para ellos. A veces pienso: ¿hasta qué punto todos nos exponemos al ridículo por dinero? Y no solamente ellos, sino todos nosotros en la cotideanidad. Me daría vergüenza ser un fan, un colega que los conozca o hasta un amigo de alguno de ellos.
Ahora me suavizo porque estoy escuchando en la trasnoche tres canciones hiladas de Blur, a saber: There’s No Other Way, Country House y Beetlebum.
Pido disculpas desde ya por los agravios, soy media maleducada y boca sucia pero me cansé, se acabó el filtro del superyó, está dañado por las pocas horas de sueño.

jueves, 24 de marzo de 2011

#9

Comiendo lo del fondo.

La cortina blanca, imperceptible y a lo lejos espesa refleja una angustia que éste jamás pudo saciar. La acción me impone límites, restringe mis sentidos, vulnera las defensas. Quizás esperó demasiado por lo que jamás llegaría, ese anhelo… la última página desgarrada, el final inconcluso, la crónica del aterrizaje forzoso e infructuoso. Que no lo sea, por favor, pues está en el camino de tierra, en bambalinas esperando esa fuerza… sólo con lo suyo llegó al medio de la nada. Pereza, negación, indecisión; no se lo puede permitir en este momento.


lunes, 21 de marzo de 2011

#8

¿Y eso se usa todavía?

El sujeto que vive en sociedad se caracteriza por relacionarse con otros individuos a partir de acciones sociales y otros hacia él y principalmente se lo distingue del sujeto que vive en comunidad dado que en el medio que se desenvuelve el primeramente mencionado juegan fuerzas exteriores en conjunto, a saber: poder y dominación. Asimismo; el poder como capacidad de oponer un mandato puede hacerse mediante el consenso o la coerción y, la dominación como probabilidad de obediencia a ese mandato puede tender a ser legítimo o legal.
La razón para una posmodernidad de imposiciones ajenas se halla precisamente en esta relación poder/dominación y define al individuo en cuanto al rol y el status social que el mismo tendrá. Éstos subsistemas sociales comprenden el que un actor social X sea (status) o actúe (rol) como un objeto con respecto a terceros –otros actores sociales-. El rol a menudo no permite ver el status adquirido puesto que la insaciabilidad del hombre es un muchos casos infinita, colocándose a sí mismo metas a futuro que sirven en el presente como un muro de expectativas –que le tapan a los demás y hasta a él mismo- de lo que en realidad es.
¿Se acuerdan de las tribus urbanas? Acá les tengo una que 
tal vez es la más antigua, la tribu urbana de la alta moda.
 La moda es concebida, desde un punto sociológico, como un hecho social que posee exterioridad en sí misma e impone coacción por medio de instituciones. Su resultado conlleva la constitución de la conciencia colectiva, junto con otros hechos sociales. En la contemporaneidad, este término (moda) figura el individualismo narcisista internalizado a la moral del sujeto como fuente de seducción y de status social logrado. Se encuentra una multiplicidad de modas empero la libertad de elección de una de ellas por parte del individuo es restringida pues debe elegirla entre los cánones estéticos establecidos, es decir, legitimados anteriormente y, por tanto, la cuestión personal se encuentra desplazada. La conciencia colectiva acepta las órdenes de las instituciones que avalan las opciones y se encarga a su vez de señalar aquello que no tiene razón de ser en su opinión.

lunes, 28 de febrero de 2011

#7

Facebook y Emile Durkheim. Conclusiones apresuradas, a una semana del huracán.

“… cuando la asamblea se ha disgregado, esas influencias sociales dejan de actuar sobre nosotros y, al encontrarnos solos con nosotros mismos, los sentimientos por los cuales hemos pasado nos hacen el efecto de algo extraño donde ya no nos reconocemos. Nos damos cuenta entonces de que mucho más que experimentarlos, los hubimos de padecer.”

Emile Durkheim, “Las Reglas del Método Sociológico”.

En realidad, antes de pasar este borrador copié cuatro posibles citas  y elegí esta porque me pareció era la más adecuada. Generalizaba la idea que intento expresar a continuación… o eso creo.
Desde que volví de las vacaciones, hacia fines de enero, me involucré en un cien por cien con mi trabajo. Casi no me he juntado con amistades y me hice una rutina de estudio (risitas). Ya, hablando en serio, estoy preparando dos materias a rendir ahora en marzo: Historia Argentina y Latinoamericana I y Teoría Sociológica. Dentro de la segunda cátedra y por ser materia del primer año, estoy obligada por completo a leer a Emile Durkheim. No quisiera me tildaran de positivista porque las etiquetas siempre me han molestado un tanto, sean conservadoras o radicales, empero su teoría en algunos puntos la acepto… son realidades aún estos días donde creemos haber avanzado mucho como sociedad.
Ahora, algún que otro Blogger (si es que esto realmente llegará a alguien) se preguntará porqué lo hice. Si bien el título puede darnos una pista, no se entiende a simple vista un posible nexo; pues resulta que desactivé por segunda vez mi cuenta en Facebook, la red social del momento. Evidentemente parece que nunca me terminará de convencer esta página y tuve mis razones para hacer mis maletas virtuales y largarme.
En primer lugar, me sentía constantemente incómoda con el tema de la privacidad. Desde la apertura de la cuenta, allá por el 2009, me preocupaba saber cuántas personas sabrían cuántos datos personales colocara allí y a lo largo de estos dos años terminé convirtiéndome en una autentica paranoica: había creado listas, rechazado solicitudes de desconocidos y configurado la privacidad hasta en el último detalle, con resultados infructuosos al sentirme aún insegura de pies a cabeza.
En segundo lugar, tampoco confiaba de mis “amigos”. A pesar de ser todos ellos conocidos de uno u otro lugar, me incomodaba constantemente el juicio al prójimo Si hubiese sido por mí y no hubiera sido tan complaciente, habría aceptado a 10 amigos, contando amigos y familiares… gente que en realidad aprecio.
En tercer lugar, terminé desconfiando hasta de la página. Generalmente colocaba información poco relevante pero el sólo pensar que la CIA sabe más de mí ahora que hace diez años me aterra más que las bases estadounidenses en Colombia inspeccionando la frontera con Venezuela.
La paranoia dio un batacazo final. El día 23 de febrero entré a mi cuenta en Twitter, cuenta realmente celosa de su privacidad, y uno de mis seguidores había recomendado un video llamado “Facebook Get Off”. En el momento que terminé de verlo me dí cuenta de la inutilidad de esta red social, la involución de mi persona, esclava y sirvienta a merced de una máquina de recopilar información de manera masiva y descontrolada.
Hoy, casi una semana después, me siento viva de nuevo. En la semana hice conectada Internet muchas cosas que jamás había podido hacer con tranquilidad teniendo esa pestaña infernal abierta.
Ahora bien, volviendo a Emile… ¡esperen! ¿Se dieron cuenta que en el párrafo anterior expliqué todo? Yo lo acabo de hacer y sin pensar en tener que abordar ya a la conclusión, salió como de la galera. Bueno ya que no tuve que pensarla, vamos a hacer otra conclusión… parecida pero distinta.
Se puede ser harto feliz sin estar a la moda y lo puedo comprobar a diario: tengo más ropa de segunda mano o de los años ochenta que nueva y actual; me gusta escuchar música distinta o que el común de la gente no conoce o ignora; tengo un pelo que jamás me permitirá hacerme un peinado actual; nunca fui ni seré popular, más bien me siento acreedora de la ñoñez eterna por el sólo hecho de ser una rata de biblioteca de Ciencias Sociales. Ya no me avergüenzo de quien soy, no se puede ir contra la corriente así que tiré el medio remo que tenía, me acosté en el gomón y me dejo llevar con gusto, con los ojos cerrados, sonriente con toda honestidad por el rápido de la vida posmoderna…